Monday, December 05, 2005

Culpabilidad

Solucionemos la Delincuencia
Precisamente en días de campaña es cuando la política criminal es manoseada por los candidatos a la presidencia, sobretodo aumentado por el alarmismo producido en la sociedad por la cada vez más profunda llegada del periodismo sensacionalista manipulado por sectores económicos, que busca extirpar todo lo malo a sus ojos. Así es como la palabra “culpabilidad” debe lindar con respuestas de represión al inculpado a toda costa, justificada en la “sensibilidad” de nuestra gente. Ante tales soluciones cuestionablemente efectivas y el unilateral acecho de Paz Ciudadana como ente de producción de estadísticas criminales basadas en la observación de una determinada carga ideológica, se vuelven una minoría incomprendida los que levantan la voz disidente en materia de criminología.

En una sociedad marcada por la desigualdad, se acentúa la brecha de que existen “personas más libres que otras”. La supuesta libertad igualitaria queda aminorada por el poderoso efecto de los recursos y el poder. De esta manera la juventud y otras minorías postergadas, ya sea desde la oportunidad de acceso a una educación de calidad, cuando la escasez de recursos económicos complique la subsistencia o por una incesante discriminación, ven en esta sociedad una escasa posibilidad de surgir. Si bien gran parte de la sociedad comparte este diagnóstico de desigualdad, paradójicamente a quienes más exigimos una conducta irreprochable es a aquellos sectores más lejanos al poder, quienes tienen menos posibilidades de autodeterminarse, o sea quienes han sido más vulnerables por la carencia de oportunidades y les resulta no imposible, pero si mucho más difícil, mejorar su condición social.

Zaffaroni acertadamente relaciona la culpabilidad al espectro de la vulnerabilidad en la escala social, revelando que los cánones que rigen la criminalización de un individuo en la sociedad están muy ligados a la cercanía o lejanía que estos tengan con el poder. Como manifiesta el profesor Miguel Soto en una entrevista: “El sistema penal sirve para ratificar en su forma más radical las relaciones de poder existentes en la sociedad”, la constante avalancha periodística y de datos estadísticos respecto de la delincuencia “tradicional”, cumple un efecto amplificador a oídos de la sociedad aumentando el estigma que recae en los inculpados, provocando una alarma respecto de la delincuencia que de una u otra forma hay que erradicar. Este fenómeno viene a confirmar el efecto del poder en la criminalización, no debemos olvidar que los medios de comunicación están repartidos en unos pocos conglomerados de similar contenido ideológico, y que el manejo de las comunicaciones es en la actualidad una de las grandes formas de detentar el poder. No es de extrañar por ejemplo la contundente carga de secciones basadas en la delincuencia en programas como Morandé con Compañía. De esto no se salva ni Televisión Nacional de Chile y el diario La Nación, medios que también se han convertido en serviles a las políticas que impulsa el gobierno, funcionen o no.

Basándose en datos como los entregados por aquellos medios y el efecto que ellos tienen en la “sensibilidad de la sociedad”, se han justificado intromisiones en campus universitarios, operativos en poblaciones, que notablemente han afectado derechos personales como la privacidad. Sólo son una desaforada búsqueda de gente haciendo algo malo en el momento, para solazar a los medios con notas atractivas para el que se desayuna con las noticias y para que la oposición que está más a la derecha deje de molestar por algunos días. Pero después de eso qué, ciertamente la mayor cantidad de personas en recintos carcelarios no ha disminuido en lo más mínimo el problema de la delincuencia. Por lo tanto la “mano dura” y tantos otros conceptos represores de la delincuencia no son efectivos, son simplemente parches con un alto costo social.

Diametralmente opuesta es la criminalización para quienes están más cerca del poder, salvo contadas excepciones, ellos tienen la posibilidad de manejar la culpabilidad, dar una imagen en los medios distinta a situaciones idénticas por el sólo hecho de ocurrir en comunas distintas, donde los modus operandi de las fuerzas de orden no son los mismos en todos lados, sólo imaginémonos un operativo rastrillo en Santa María de Manquehue, impensable. No catalogamos de la misma manera al delincuente economico, el que evade impuestos, quien muchas veces termina siendo un verdadero aumentador de la brecha al negar al Estado recursos que se utilizan en salud por ejemplo. Entre aplausos sale Yuraszeck de sus empresas y tiene la posibilidad de repactar como se le acomode la multa.

Así es como nuestros culpables en la actualidad son los que los quienes detentan el poder quieren.

La postura de Zaffaroni abarca la brecha producida por el poder, aunque a veces pareciera que no sólo es eso lo que configura los pilares donde culturalmente basamos la criminalización, como puede ser la raza y la religión. Creo que si bien se puede abrir otro espectro de condiciones que per se han marcado brechas de desigualdad, ellas se intersectan con el poder en algún punto. Como por ejemplo la supremacía de la Iglesia Católica en el debate del divorcio por sobre la opinión de otras confesiones.

En definitiva queda hecha una invitación a no hacernos tanto cargo de las rimbombantes estadísticas y las noticias policiales, como sí debemos centrarnos en como superar las brechas discriminatorias y de desigualdad. En el corto plazo si en vez de rastrillar una población, se concentraran los esfuerzo en quien se encuentra en el barrio alto y nutre al microtráfico se daría un paso en la dirección correcta porque nos haríamos cargo de la mutabilidad del ser humano, de las diferencias. Todo esto sumado a un rol activo del Estado a largo plazo, como por ejemplo en una política educacional que no acentúe tales diferencias sería un gran aporte a mediano plazo para la integración social, que acabe con la discriminación de las minorías y de los sectores de escasos recursos, y que se acorte la brecha de oportunidades.
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Saturday, October 15, 2005

Desafío Pendiente: Chao LOCE de Pinochet!

Firma que te Firma

Asi estaban, sobre el escritorio un monton de leyes que no se podían olvidar. Para el final faltaba una, no menor. Acaso creen que a la derecha no le interesaba la educación... ... no señores, tenemos Ley Orgánica Constitucional de Educación. Claramente a los democrátas de pacotilla que vendrían (entre ellos nosotros) no les podían dejar cambiar con facilidad las bases del sistema educacional que instauró el régimen.

Hace más de 15 años que sucedió, y aquí estamos estudiando sobre los pilares de una educación mercantil. Desregulación, enseñanza elitista y cero compromiso del estado con un deber escencial: educar.

Sobre el diagnostico tenemos días y días para hablar, propuestas son las que nacen. Oigo con atención a mis compañeros que buscan una educación al servicio del pueblo y los trabajadores, no dejan de sorprenderme con sus discursos, pero es el enfoque que dan el que me interesa. Decadas de postergación son las que vive el sector medio y bajo, por eso no me suena tan terrible verlos luchar por una educación proletaria cuando durante años hemos estado bajo una educación aristocrática. Claro muchas familias tienen por primera vez una generación que entrará a la universidad, pero el esfuerzo económico es doloroso y muchas veces se convierte en enriquecer más a los cónclaves económicos, continuando con el sistema que genera la abismante desigualdad.

Pero no soy una persona que busque separar las aguas de la gente creando una educación al servicio de una clase, mi objetivo es construir la igualdad de oportunidades. Chile nos necesita a todos.

Y ahí creo que el compromiso del Estado es vital, no podemos cortarle los brazos a la inversión pública. Hay que acabar con el desastre de la municipalización que diferencia negativamente entre comunas. Tenemos que conseguir una educación más acogedora en los niveles básicos, que enseñe a no discriminar, y generar los espacios donde puedan estudiar los niños que no tienen en sus casas ni siquiera una ampolleta decente donde leer, esas cosas muchas veces son las dan el puntapié inicial a la desigualdad. Hacer en los estudiantes de enseñanza media, ya sea pública o privada, la conciencia que estudiar no sólo implica enriquecimiento personal, sino también un compromiso con el desarrollo del país. Conseguir que todos salgan con las mismas posibilidades al acabar la enseñanza media. Pero eso no viene solo, hay que jugarsela por un plan vocacional serio que satisfaga las inquietudes de joven sobre su futuro, que fomente la formación de técnicos y evite que se produzca la gran cantidad de estudiantes desilucionados de sus carreras y que terminan perdiendo su inversión y tiempo, y que además implican quitarle un cupo a otro estudiante.

Una educación superior no debe estar al servicio del mercado, desregulada y sin protección a los alumnos. Ejemplos de ello son el fenómeno de los cesantes ilustrados, jóvenes y sus familias que ilusionados gastaron millones en una carrera que por diversos motivos, como la sobreoferta de carreras, mala calidad de la enseñanza, desprestigio de la institución, etc. terminan paseandose de oficina en oficina sin encontrar trabajo. Otro problema es la quiebra de instituciones de educación, ¿dónde esta la solución para los miles de estudiantes que quedan botados?. Una ley de acreditación firme y centralizada debe garantizar la calidad.

Entonces, es justo que nos preguntemos porque tanto dinero de Estado se regala a instituciones que no buscan constribuir con el desarrollo del país, sino que su prioridad es educar para enriquecerse o educar para alguna ideología o credo.

El estado, en cambio, se la debe jugar por sus universidades, ellas deben ser de excelencia en todas las regiones de tal forma que un joven de Arica no necesite venir a Santiago para estudiar bien. Este tipo de medidas implica un desarrollo no discriminador, descentralizado y acertado para las necesidades de cada región.

En fin, uno no se da cuenta que esta LOCE nos afecta a todos, pero ahí está, silenciosa y peligrosa. Participemos todos de este debate. me quedan algunas ideas dando vuelta, más adelante las estructuraré mejor.

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Thursday, September 29, 2005

La Responsabilidad en la Dirigencia Estudiantil


Respetar a la Mayoría v/s Consecuencia Intransigente

Uno de los aprietos que debe enfrentar el dirigente estudiantil actual es la difícil tarea de compatibilizar la formación ideológica propia con lo que nos pide el estudiantado que hagamos y la actitud que debemos tener.

La deslegitimización nace del poco compromiso que consigue uno cuando es candidato, con las propuestas y la forma en que planteamos realizarlas. Lobos con pieles de oveja en nuestras candidaturas no podemos ser.

¿Que implica ganar una elección? Lo que uno espera del voto estudiantil es el apoyo a un proyecto que se plasma generalmente en un programa. Pero más allá de ser una tradición “importante”, muchas veces los grandes textos de propuestas que enarbolan muchos colectivos no son más que el reflejo de un cortar-pegar de todos lados y de los programas de todos los años. No debemos tampoco pedir mucho esmero en su realización, a lo más un 5% de todos los votantes universitarios alguna vez han leído un programa para decidir su voto en una elección. Este tema merece especial atención, con la generación de un programa y una minuta de propuestas no basta. Tampoco con una espectacular retórica en los foros eleccionarios conseguiremos un compromiso a largo plazo de nuestros compañeros votantes, creo que la clave va por otro lado.

Primero que todo uno debe ser claro al expresar sus principios, no debe caber duda alguna al estudiantado de nuestro camino político. Me merece cierto reparo evitar identificarse con las militancias en partidos políticos debido primordialmente a la poca transparencia en nuestro discurso, lo mejor es ser capaces de ganar identificándonos (incluso dejando fuera ciertos paradigmas del marketing). Luego, la cercanía a las propuestas nace en la concientización de los problemas, en la demostración de que se pueden realizar, en el espíritu integrador para todos los compañeros y en la convicción democrática de nuestra colectividad. Una pequeña conversación directa con nuestros compañeros suma mucho más.

Como demócrata, no vengo con ideologías hegemónicas que a todo le responden. Las respuestas no nacen de un documento previo o de un programa de apego irrestricto, sino que deben nacer de instancias de participación continuas y promovidas por la dirigencia estudiantil. Abrir el debate democrático amplía el apoyo y puede conseguir la legitimidad que necesitamos para implementar nuestras políticas.

Fácil es ser acusado de inconsencuente en nuestras acciones al abrir al debate nuestras posturas. Lo importante de todo cambio que deseemos hacer de nuestras políticas, es que no pueden alejarnos de nuestros principios y siempre deben estar avaladas por un proceso democrático. La consecuencia intransigente es la que ha impedido el avance de muchas políticas universitarias. Los principios deben ser la guía de nuestras políticas y no la traba de la representación estudiantil.

Evitar caer en el populismo es otra virtud. Llevar a cabo acciones que sean impopulares también requiere de un respaldo, la búsqueda de este respaldo no se encuentra en esperar efímeros aplausos. El respaldo debe estar dado en el campo de la razón y la efectividad, si no resultan a lo menos deben ser razonablemente justificadas.


Un programa político más que un texto más debe ser una invitación a los compañeros a sumarse a un trabajo que recién comienza. Cuando al ganar una elección consigamos también ese real compromiso, que podemos llamar “piso de legitimidad”, recién podemos sentirnos ganadores.
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Sunday, September 11, 2005

Definitivamente, no soy una eminencia

Estimados:

Quizás que cosa pueden esperar del blog. A veces no hay ganas de tener una foto y que hace uno, la inventa o recurre a las antiguas. Puede suceder que en el intertanto se nos escapan las ideas. Peligroso!

Mejor dedicarle más tiempo a las palabras, claro que teniendo en cuenta una serie de cosas:

- Una imagen vale más que mil palabras [pasenlo bien para tener varias imagenes].
- Unos en la idea y unos en la acción [no hay que dedicarse a puro escribir].
- El papel lo aguanta todo, el computador también y es peor [por ultimo hay photoshop] .

Bueno ahi en la foto me tienen con el rostro absorto de tanto disparate en los medios nacionales, emol debe ser el que lo pone feo a uno.

Ya, no los lateo más, debo seguir estudiando Administrativo.

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